Las Herramientas del Aprendiz
Introducción
Somos herederos de los constructores del antiguo templo de Salomón. Aquellos que con sus herramientas realizaban obras majestuosas, y más adelante las hicieron internas para construir templos materiales a la virtud, edificios espirituales a la conciencia humana y obras científicas para beneficio de nuestra sociedad.
Como somos seres perfectibles, como piedras en su estado natural, nuestra primera tarea encomendada es la de “devastar la piedra bruta”, símbolo de la imperfección. Pero esta tarea es personal, ya que cada quien conoce sus carencias, imperfecciones y virtudes. Entonces para esta valiosa labor se nos entregan tres herramientas del “catecismo masónico” perteneciente al primer grado; el mazo, cincel y la regla de 24 pulgadas.
Desarrollo
El MAZO tiene muchas aplicaciones; golpear, clavar, devastar, forjar, machacar, remachar, etc., pero al Aprendiz, le proporciona el trabajo de labra, rompiendo las asperezas de su piedra bruta para ir moldeando hasta alcanzar la forma geométrica que encastre dentro de su templo.
En el sentido moral, simboliza a la FUERZA, no esa fuerza física, sino de la fuerza de voluntad, aquella nos ayuda a vencer los malos hábitos y dominar nuestras pasiones, para que ese “golpe” sea lo suficiente para despojarse de nuestra envoltura material y podamos conseguir moldear nuestro espíritu.
Esta constituye la primera condición de todo progreso, y es al mismo tiempo el medio indispensable para realizarlo, porque necesitamos “querer antes de poder hacer”. Es por eso que la Voluntad es la fuerza primaria de la cual pueden considerarse derivadas todas las demás fuerzas, y por lo tanto es la que puede dominar, atraer y dirigir.
Sin embargo, la Fuerza soberana entre todas las fuerzas cósmicas pueden también ser destructivos, cuando no se aplica y/o dirige constructivamente por medio del discernimiento que se necesita para su manifestación más armónica.
Entonces, el mazo empleado con ayuda otro instrumento, concentra y dirige la fuerza en armonía con los propósitos de nuestra obra, acercándonos a la forma ideal para nuestro proyecto, en vez de destruir la piedra. Si solo “golpeamos” directo a nuestra piedra, solo vamos a conseguir quebrar o agrietarla.
El CINCEL; nos permite determinar el lugar exacto de la piedra donde queremos devastar, para imprimir esa fuerza de voluntad del mazo. Esta herramienta representa la INTELIGENCIA, y nos ayuda a graduar la fuerza del golpe y decidir el punto exacto en el que debemos de trabajar. Es decir, nos permite discernir que actos nos ayudan a avanzar y cuales son aquellos que nos atrasan.
El propósito inteligente que debe dirigir la acción de la voluntad es lo que representa precisamente el cincel, como instrumento complementario en la Obra masónica. Esa facultad que determina la línea de acción de nuestro potencial, dado que, de su justa aplicación, alumbrada por la sabiduría, dependen enteramente la calidad del resultado.
Para que la acción combinada de ambos instrumentos sea realmente masónica, útil y benéfica para el propósito de la evolución individual, debemos conocer las medidas de la piedra y los puntos exactos dados por la REGLA DE 24 PULGADAS
Este instrumento de trabajo estático, representa la RECTITUD en el comportamiento, es el símbolo de nuestras propias medidas interiores, nuestras capacidades, nuestros objetivos y de cómo alcanzarlos.
Conclusión
En el camino de nuestra construcción interna, vamos ir midiendo y rectificando constantemente, poniéndonos en armonía con todos nuestros semejantes y progresando rectamente en la Senda del Bien. Por lo tanto, esta herramienta es un claro símbolo de nuestra capacidad de ir ajustando nuestra obra.
La regla está divida en 24 pulgadas, dándonos a entender que tenemos una jornada de 24 horas al día. También nos señala que para tener una jornada provechosa debemos de dedicar 8 horas al trabajo, 8 horas al descanso y 8 horas a cultivar el intelecto.
El mazo, cincel y la regla de 24 pulgadas; son herramientas inseparables, la voluntad sin inteligencia, e inteligencia sin voluntad no pueden trabajar por separado de la rectitud para que realmente nuestra obra final este adornada por la BELLEZA.