La Preparación del Candidato
Introducción
La preparación del candidato no es solo física, sino también espiritual y mental. En muchos rituales masónicos, se pone gran énfasis en la disposición del candidato para recibir el conocimiento y la sabiduría que se le ofrece. Este proceso simbólico implica una serie de pasos que representan la purificación, el desapego de lo material y la apertura a lo trascendente.
Desarrollo
Antes de su admisión al Templo, el candidato debe someterse a una preparación física que refleja su preparación moral en el Cuarto de Reflexión: sus ojos son vendados, se le coloca una cuerda al cuello y se descubren su pecho izquierdo, la rodilla derecha y el pie
izquierdo.
¿Qué significa esta preparación?
La Venda en los Ojos: Ceguera Voluntaria
Una vez concluido el tiempo de reflexión, el candidato es vendado, un símbolo que marca el paso a la siguiente etapa de preparación. La venda no solo representa la ignorancia o ceguera espiritual, sino también la renuncia temporal a las influencias del mundo exterior y la luz ilusoria de los sentidos. Este acto simboliza un aislamiento voluntario de todo aquello que puede desviar al individuo de su verdadero propósito: la búsqueda de la Luz de la Verdad.
Es importante resaltar que esta ceguera no es impuesta, sino aceptada de manera voluntaria. El candidato elige temporalmente la oscuridad con el fin de prepararse para recibir una luz superior. En el simbolismo masónico, este gesto nos recuerda que antes de percibir la Verdad, debemos reconocer nuestra propia ignorancia y estar dispuestos a trascenderla.
La Cuerda al Cuello: La Esclavitud de las Pasiones
La cuerda que ciñe el cuello del candidato simboliza tanto el yugo de la fatalidad como la esclavitud a sus pasiones, prejuicios y errores, reflejando el estado de tinieblas en el que se encuentra en el mundo profano. Este lazo recuerda el cordón de los frailes o el cordón umbilical que conecta al feto con la madre, evocando la dependencia y el condicionamiento de los sentidos y deseos.
Sin embargo, más allá de representar una atadura, la cuerda también simboliza la voluntad del candidato de liberarse de sus limitaciones. Acepta conscientemente las pruebas de la vida y coopera con su disciplina, convirtiendo obstáculos y dificultades en peldaños hacia el progreso. Así, lo que inicialmente parece una restricción se transforma en una oportunidad de crecimiento espiritual.
El Triángulo de Desnudez: Despojo de lo Superfluo
Uno de los aspectos más profundos de la preparación física del candidato es la exposición parcial de ciertas partes de su cuerpo: el pecho del lado izquierdo, la rodilla derecha y el pie izquierdo. Este triángulo de desnudez es un símbolo de despojo voluntario de todo lo que no es esencial para el progreso espiritual.
• El pecho descubierto: Refleja la sinceridad y transparencia de los sentimientos. El candidato se presenta con un corazón abierto, despojado de todo convencionalismo que pueda ocultar sus verdaderas aspiraciones. Está dispuesto a recibir la Luz y a compartir sus pensamientos más profundos sin reservas.
• La rodilla derecha desnuda: Simboliza la humildad intelectual. Reconoce que el conocimiento adquirido en su vida profana no es suficiente para alcanzar la Verdad. El candidato debe estar dispuesto a inclinarse ante la sabiduría superior, consciente de que siempre hay algo más por aprender.
• El pie izquierdo descalzo: Representa el discernimiento necesario para avanzar por el camino de la Virtud. El pie, como símbolo de la marcha hacia adelante, debe estar libre de obstáculos materiales que puedan dificultar el progreso espiritual.
Este triángulo de desnudez es un recordatorio de que, para avanzar en el camino de
la masonería, debemos despojarnos de los convencionalismos, del orgullo y de las
insensibilidades que impiden nuestra transformación interior.
Conclusión
Con esta preparación, el candidato se halla en condiciones de llamar a la puerta del Templo, de pedir, buscar y encontrar la Luz de la Verdad. La venda en sus ojos, el lazo en su cuello y el triángulo de desnudez simbolizan su disposición a dejar atrás el mundo profano y emprender una búsqueda de la luz.
Como masones, este proceso no se limita a la iniciación, sino que es una práctica continua. Cada día debemos prepararnos para recibir más luz, despojándonos de lo innecesario, enfrentando nuestras pasiones y abriendo nuestras mentes y corazones al conocimiento superior, en un viaje constante de aprendizaje y humildad.
He dicho VM
S∴ F∴ U∴
Bibliografía
• Manual del Aprendíz – Aldo Lavagnini
• La Symbolique Maçonnique (El simbolismo Masónico) - Jules
Boucher