Edición N° 4 · 2026
TEKOKATU

Revista de planchas masónicas · Teko ha ñe'ẽ rehegua

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Ética

La Rectitud

José Ramón SanabriaN° 13 · 7 min
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Introducción

Dentro de la enseñanza simbólica de la Masonería existen virtudes que orientan la conducta del iniciado en su proceso de perfeccionamiento moral y espiritual. Entre ellas destaca la rectitud, cualidad fundamental que guía al masón en su vida interior y en su relación con la sociedad.

La Masonería, como escuela de moral velada en alegorías e ilustrada por símbolos, enseña al hombre a vivir conforme a principios elevados. La rectitud no se limita únicamente a actuar correctamente en lo visible, sino que implica una armonía profunda entre pensamiento, palabra y acción.

Ser recto significa mantenerse firme en el camino del bien, aun cuando las circunstancias o los intereses personales inviten a desviarse. Por ello, la rectitud es considerada una de las columnas invisibles sobre las que se sostiene el carácter del verdadero masón.

Desarrollo

Definición de Rectitud

Etimológicamente, la palabra rectitud proviene del latín rectitudo, que significa cualidad de lo recto, de aquello que no se desvía ni se tuerce.

En sentido moral, la rectitud puede definirse como:

La disposición constante del espíritu para obrar conforme a la verdad, la justicia y la razón, sin desviarse por intereses egoístas, pasiones o influencias externas.

La rectitud implica; honestidad interior, coherencia moral, fidelidad a los principios, integridad de carácter Para el masón, la rectitud es el camino que permite ajustar la vida al

ideal de perfección moral simbolizado por la escuadra. La rectitud en la filosofía y la tradición Moral.

Desde la antigüedad, la rectitud ha sido considerada una de las virtudes esenciales del ser humano. En la filosofía clásica, Aristóteles la relacionaba con la justicia y la virtud moral, entendida como el justo medio que regula la conducta humana. En la tradición espiritual, la rectitud aparece como la condición necesaria para alcanzar la armonía entre el hombre y el orden universal.

Las antiguas escuelas iniciáticas enseñaban que el hombre recto es aquel que vive conforme a la ley natural, es decir, en equilibrio con los principios que gobiernan el universo. La Masonería hereda esta tradición y la expresa a través de su simbolismo.

La Rectitud en el Simbolismo Masónico

En Masonería, la rectitud se encuentra profundamente vinculada con varios símbolos fundamentales del Taller.

La Escuadra

La escuadra es uno de los símbolos más claros de rectitud y representa; La justicia - La corrección moral - La conducta justa.

Cuando el masón “ajusta sus acciones a la escuadra”, está simbolizando que sus actos se encuentran en armonía con los principios de la moral universal.

La escuadra enseña al iniciado que sus decisiones deben mantenerse siempre dentro de los límites de la virtud.

La Línea Recta

La línea recta simboliza el camino correcto, mientras la línea torcida representa desviación o error, la línea recta además indica; Claridad moral, Dirección definida y Honestidad en el proceder

El masón debe caminar simbólicamente por esta línea recta, evitando las desviaciones provocadas por la ambición, la vanidad o el egoísmo.

La Piedra Pulida

La piedra bruta representa al hombre en estado imperfecto, por ello podemos decir que, el trabajo masónico consiste en desbastar esa piedra hasta convertirla en una piedra pulida apta para la construcción del templo.

La rectitud es una de las cualidades que permite lograr esa transformación. Un hombre recto es una piedra perfectamente ajustada dentro del edificio simbólico de la humanidad.

Enseñanza Exotérica de la Rectitud

Desde el punto de vista exotérico (visible o externo), la rectitud se manifiesta en la conducta cotidiana del masón.

Un masón recto; dice la verdad, cumple su palabra, actúa con justicia, respeta a sus semejantes, no se aprovecha de la ignorancia o debilidad de otros.

La rectitud exige que el masón mantenga una vida moralmente irreprochable, tanto dentro como fuera de la Logia. La sociedad espera del masón un ejemplo de integridad. Por ello, la rectitud constituye una virtud social, que contribuye al progreso moral de la humanidad.

Enseñanza Esotérica de la Rectitud

Desde el punto de vista esotérico, la rectitud posee un significado más profundo. No se refiere únicamente a la conducta externa, sino a la alineación interior del ser humano con la verdad universal.

La rectitud es la capacidad de mantener el espíritu orientado hacia la luz y en términos iniciáticos, implica; Purificar las intenciones, mantener la conciencia despierta, actuar conforme a la verdad interior. Un masón puede aparentar rectitud exterior, pero la verdadera rectitud es interior, invisible y silenciosa. Es la rectitud del alma.

Cuando pensamiento, palabra y acción se encuentran en perfecta armonía, el iniciado alcanza un estado de equilibrio espiritual. Es cuando entonces podemos decir que ese estado representa el verdadero sentido de la rectitud esotérica.

La rectitud como disciplina Interior

La rectitud no surge espontáneamente; es el resultado de un trabajo constante sobre uno mismo, por eso el masón debe vigilar; sus pensamientos, sus palabras y sus acciones. Esta vigilancia interior es comparable al trabajo del obrero que revisa constantemente las medidas de su obra para asegurarse de que todo esté perfectamente alineado. Del mismo modo, el masón revisa su conciencia para mantener su vida en el camino recto.

La rectitud, por lo tanto, es también una forma de disciplina espiritual.

La rectitud y el templo Interior

El templo que la Masonería invita a construir no es solamente simbólico; representa la edificación del propio ser humano. La rectitud constituye uno de los pilares fundamentales de ese templo. Por eso, sin rectitud; no puede existir verdadera justicia, no puede existir confianza entre los hombres, no puede existir armonía social. Es por ello que la Masonería enseña que el progreso de la humanidad comienza con la rectitud individual. Cuando el individuo se perfecciona moralmente, contribuye al perfeccionamiento de la sociedad.

Enseñanzas masónicas de la rectitud

De la reflexión sobre esta virtud podemos extraer varias enseñanzas fundamentales: que la rectitud es la base de toda vida moral, y que la rectitud exige coherencia entre pensamiento, palabra y acción, necesariamente.

El masón debe actuar con rectitud tanto dentro como fuera de la Logia, porque la verdadera rectitud nace en la conciencia y no en la apariencia. El trabajo masónico consiste en ajustar la vida a los principios de la verdad y la justicia. Estas enseñanzas orientan el camino del iniciado hacia la perfección moral.

Conclusión

Al reflexionar sobre la rectitud comprendemos que esta virtud no es simplemente una norma moral, sino una verdadera columna invisible que sostiene el templo interior del masón. Ser recto implica mantenerse firme en el camino de la verdad, aun cuando las circunstancias de la vida intenten apartarnos de él.

La Masonería nos enseña que cada uno de nosotros es un obrero en la construcción del gran edificio de la humanidad y el masón que practica la rectitud se convierte en un ejemplo para la sociedad y en una piedra firme dentro del gran templo de la humanidad. De la misma manera, ninguna sociedad puede alcanzar la armonía si sus miembros no cultivan la rectitud en su pensamiento, en su palabra y en sus acciones. Que la escuadra simbólica que preside nuestros trabajos nos recuerde constantemente que debemos medir nuestras acciones con el patrón de la justicia y la virtud. Que cada decisión de nuestra vida sea examinada a la luz de la conciencia, y que nuestras obras reflejen siempre la nobleza de los principios que juramos respetar.

Si logramos mantenernos fieles a la rectitud, no solo estaremos edificando nuestro propio templo interior, sino que también estaremos contribuyendo a la construcción de una humanidad más justa, más fraterna y más luminosa. Que la luz de la verdad guíe siempre nuestros pasos y que la rectitud sea el camino que nos conduzca hacia la perfección moral que la Orden propone a todos sus iniciados.

Aprovecho esta Planc∴ para pedirles a cada uno de los QQ∴HH∴ presentes, que al retirarnos de este Temp∴, reflexionemos sobre nuestros propios actos y procuremos ajustar nuestras vidas a la rectitud.

Solo así podremos avanzar con paso firme por el camino de la perfección que la Orden y la sociedad esperan de nosotros, porque el verdadero masón no es aquel que solo conoce los símbolos, sino aquel que vive y enseña conforme a ellos.

Bibliografía

Lavagnini, Aldo. La Ciencia de los Símbolos. Ediciones Kier

Wirth, Oswald. El libro del Aprendiz Masón. Barcelona: Editorial Masónica.

Pike, Albert. Moral y Dogma del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Ediciones en

Wirth, Oswald. El libro del Compañero Masón. Buenos Aires: Kier.

Wirth, Oswald. El Ideal Iniciático. Buenos Aires: Kier.

Mackey, Albert G. Enciclopedia de la Masonería. Madrid: Ediciones Masónicas.