Edición N° 4 · 2026
TEKOKATU

Revista de planchas masónicas · Teko ha ñe'ẽ rehegua

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Simbolismo

La Piedra Bruta

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Introducción

Entre los principales símbolos masónicos, la Piedra tiene una gran representación. En general, la Piedra simboliza todas las obras morales y todos los materiales de la inteligencia empleados para los fines masónicos, recibiendo diversas denominaciones. Se trata de uno de los símbolos más importantes de la masonería, que aparece como piedra bruta, lo que a su vez representa la naturaleza humana aún sin pulir.

La Piedra angular es la base fundamental de los edificios y por lo mismo se aplica esta denominación en Masonería a los principios sobre los cuales descansa la Orden. Además, esta expresión se usa también en sentido figurado. Por ejemplo, se dice que el Venerable Maestro es la Piedra Angular de la Logia.

En el lenguaje simbólico usado en las tenidas de banquete de la Masonería se da el nombre de piedra blanca al pan, que también se denomina maná.

El simbolismo de piedras y minerales es de lo más rico, pues son considerados la expresión terrenal de las energías celestiales y evocan lo más primario y auténtico que hay en la tierra.

Tallar una piedra, con los materiales de la sabiduría, es empleado en la simbólica construcción masónica. Tallar una piedra es la interiorización mental del trabajo, porque tallar y pulir es sublime, y la habilidad del maestro conduce a la disciplina interior. Cada hermano masón es una de las piedras que integran el Templo y, como en la física cuántica, cada una de estas piedras representa la totalidad del Templo. Así pues, el obrero tiene que pulir su piedra hasta alcanzar la perfección, constituyendo su Templo interior y descubriendo la propia esencia.

Desarrollo

Piedra Bruta o Piedra Tosca es el emblema de la piedra informe e irregular que desbastan los Aprendices masones. es el símbolo de la edad primitiva y, por consiguiente, del hombre sin instrucción y en su estado natural. La Piedra Bruta es la imagen del alma del profano antes de ser instruido en los misterios masónicos: figura en tercer lugar entre los objetos emblemáticos que se deben representar siempre en el cuadro del primer grado.

En los templos simbólicos se coloca a la izquierda de la columna “B” junto con un tosco mallete y el cincel. La misión del aprendiz es trabajar y estudiar para adquirir el conocimiento del simbolismo de su grado y su aplicación e interpretación filosófica. A este trabajo se le da el nombre de desbaste de la Piedra Bruta. Por esto, tan pronto como el iniciado recibe la primera luz y el Orador completa su instrucción, el Venerable Maestro dispone que entre de lleno en actividad, empezando por verificar su primer trabajo. El hermano Experto o el Maestro de Ceremonias le acompaña entonces junto a la Piedra Bruta, y entregándole un mallete y un cincel le enseña a dar los tres golpes misteriosos con los que debe llamar en lo sucesivo en las puertas de los templos, explicándole al mismo tiempo su significado que es: Llamad y se os abrirán, las puertas del templo; Buscad y encontraréis, la verdad; Pedid y se os dará, la luz.

“Labrar la Piedra en Bruto” de nuestros apetitos y pasiones, sectarismos y prejuicios a fin de llegar a ser perfectos ciudadanos de ese “mundo mejor” que ha sido el objetivo plural de nuestra Orden masónica y el anhelo supremo de la humanidad.

“Sobre esta piedra edificaré Mi Iglesia” dijo el Maestro. Pero la piedra no es la fe inconsciente, el fanatismo o la idolatría, sino la fe razonada en los grandes destinos de la humanidad, el amor decidido a la redención social, el culto a la moral purísima, ajenas a las equivocadas virtudes teologales de la Fe, Esperanza y Caridad, como dogmas y derrota.

El primer trabajo en Logia, el neófito lo realiza con un Cincel y un Martillo, es decir, con la inteligencia y la voluntad o fuerza, para desbastar la Piedra Bruta que es el emblema de la ignorancia, para que fuera pulida hasta lograr la Perfección.

La Piedra Bruta tiene, sin embargo, doble simbolismo: representa tanto los defectos e imperfecciones del Aprendiz, como toda la que está todavía por explotar en el futuro. Dicho de otra manera, la belleza oculta.

A partir de la iniciación, el Aprendiz es consciente que él es una piedra bruta que hay que pulir. El profano también es una piedra en bruto, pero no es consciente de esta situación y, por lo tanto, no puede comenzar a tallar la Piedra.

La Piedra Bruta se pule con el mazo, que simboliza la voluntad, y el cincel o la escarpa que es la recta intención, fruto de la inteligencia y de la enseñanza que aporta la tradición. La tercera herramienta, la regla de veinticuatro pulgadas o divisiones, no sirve propiamente para pulir la piedra, pero sirve para medir los progresos en el trabajo, si se han aprovechado bien las veinticuatro horas del día.

Durante la ceremonia de iniciación, finalizada la instrucción que el aprendiz recibe del Hermano Primer Experto, el Venerable Maestro le ordena realizar su primer trabajo sobre la Piedra Bruta. El neófito es conducido al pie de las gradas del Oriente y el Primer Experto le hace poner la rodilla derecha sobre la primera grada, le da un Martillo y un Cincel y le enseña cómo golpear la Piedra Bruta por tres veces. Todo el trabajo del primer grado está condensado en este pasaje de la ceremonia de iniciación que contiene en sí mismo la instrucción de qué hacer y cómo hacerlo y nos da suficiente material para la reflexión y la acción. Además del simbolismo que conlleva, nos da el siguiente mensaje:

hay que hincarse sobre la rodilla derecha, lo que significa que hay que doblegar nuestro orgullo que es el primer paso en el ascenso por las gradas del conocimiento.

hay que replegarse sobre uno mismo en postura fetal comenzando por el principio.

hay que aislarse de lo que constituye el mundo exterior, de espalda al occidente.

nuestro trabajo debe estar orientado hacia nuestro firme propósito, mirando al Oriente.

hay que concentrar toda nuestra atención en la Piedra, dándole a este trabajo una prioridad absoluta.

hay que usar el Mazo y el Cincel, la fuerza y la sutileza, la voluntad y la inteligencia, nuestra mano izquierda con el Cincel y nuestra mano derecha con el Mazo.

y hay que golpear por tres veces, hay que visitar los extremos, la polaridad, antes de encontrar el punto de equilibrio.

Este es el trabajo básico del masón, el acto primordial, para hacerse efectiva y posible su perfeccionamiento. No puede ser sustituido por ningún otro trabajo físico o intelectual, y es la puesta en escena de la conocida máxima: CONOCETE A TI MISMO.

CONOCETE A TI MISMO, se leía en la puerta del Templo de Apolo en Delfos. Apolo es el Dios del Sol y de la Luz, la fuente de vida para la tierra en lo material y también en lo espiritual, pues de él brotan el conocimiento, la salud y la inspiración para las ciencias y las artes. Así, Delfos fue considerado un centro espiritual universal, y en el interior del templo había una piedra llamada omphalos que simbolizaba el ombligo, el centro del mundo.

La máxima CONOCETE A TI MISMO puede ser interpretada a diferentes niveles: A nivel psicológico nos invita a perforar la superficie de nuestra de nuestra imagen, buscando nuestra propia naturaleza debajo del personaje elaborado como fruto de la adaptación social, cultural y familiar. Existen rasgos de carácter que hemos ocultado en la infancia y otros que hemos adoptado por creer mejores, es decir, hemos construido un personaje distinto a nuestro “yo” y desbastar la Piedra Bruta significa eliminar la identificación con todo lo que ese personaje distinto, construido, representa para descubrir cualidades, aptitudes, tendencias, sentimientos, que no cabían en lo que creíamos ser. Esto tiene una resonancia ética o moral por la cual tendemos a superarnos, ejerciendo un control sobre nuestra mente y emociones, fruto del poder y de la libertad que da el autoconocimiento.

El lema CONOCETE A TI MISMO, tiene un sentido aún más profundo: decorando la puerta del templo al Conocimiento significaba que este último no puede obtenerse más que en el interior de uno mismo. Platón decía que todo lo que el hombre aprende, estaba ya en él, siendo el aprendizaje más bien un recuerdo y todas las cosas que lo rodean, un reflejo que le ayuda a conocer lo que hay en su interior.

A este nivel, se le está diciendo al aprendiz que debe comprenderse primero a sí mismo para poder comprender después todas las cosas, pues verdaderamente todo puede encontrarlo en su interior.

La iniciación nos capacita para este conocimiento, dando lugar al nacimiento de un hombre nuevo, capaz de conocerse y comprenderse, siendo los diferentes grados, otros tantos niveles de posibilidad de autoconocimiento en la medida que profundizamos hacia nuestro centro, nuestro ombligo espiritual, a través del cual nos conectamos con el único ser, el único Espíritu.

Conclusión

El masón es siempre, y sobre todo, un aprendiz, que no debe perder jamás de vista el trabajo de desbastado de la Piedra Bruta, que es un trabajo duro y de precisión. El desbaste nunca concluye, dura toda la vida del masón y constituye más bien una manera de vivir: desapegados de nuestro hombre viejo, atentos a nuestro interior, desdoblados en piedra y a la vez cantero, somos la materia prima, las herramientas, la acción y la obra lograda, encarnando así al Ser Humano que recrea en sí mismo conscientemente porque lo ha comprendido, el Orden puesto en la Creación por el G∴A∴D∴U∴ y para ir realizando en sí mismo este trabajo de autoconocimiento cuenta con la energía que le procura estar conectado a una cadena iniciática y fraternal que traba a todos los masones que han trabajado, trabajan y trabajarán por el mismo fin, en una red que distribuye la Luz del Conocimiento a todos sus eslabones.

Finalmente, las herramientas adecuadamente utilizadas, permiten lograr el perfeccionamiento simbólico y alegórico a través de la Luz del conocimiento:

Con la Regla, mueve tus límites.

Con la Escuadra, endereza tu camino.

Con el Nivel, equilibra tus emociones.

Con la Plomada, alinea tu carácter.

Con el Mazo, expresa tu fuerza de voluntad.

Con el cincel, actúa con inteligencia y sabiduría.

QQ∴HH∴ la clave del pulido es sencilla pero el trabajo será arduo. Para labrar la Piedra Tosca debemos recorrer un camino espiritual en el cual el Ego no tiene cabida. Todo verdadero masón comprende que para poder llegar al mundo del espíritu, se parte del mundo de la materia. Al final, los vicios terminarán y la sencillez y la humildad aparecerán y serán el mejor signo de que estamos en el camino de la verdadera Luz. Sigamos desbastando la Piedra Bruta, en la búsqueda de la perfección de la Grandiosa Geometría del Compás.

Vall∴ de Asunción, 9 de agosto de 2018(ev)

Bibliografía

Instructivo para el Aprendiz Masón – Doce Temas Simbólicos. Varios Autores, Cuarta Edición, Editorial Herbasa, Méjico D.F. 2010

  • La Logia Viva – Simbolismo y Masonería. Siete Maestros Masones. Ediciones Obelisco, España 2006.

  • Términos Simbólicos de la Masonería - Diccionario para comprender las claves simbólicas de la Masonería. Albert Fargas Bespin. Ediciones del Arte Real, España 2014.

  • Cosmogonía Masónica: Símbolo, Rito, Iniciación. Siete Maestros Masones. Editorial Kier, Argentina 2003.

El ARA, Instructivo para el Aprendiz Masón. Ediciones “Valle de México”- México D.F.

Diccionario Enciclopédico Abreviado de la Masonería. Lorenzo Frau Abrines. Editorial Herbasa, México D.F. 2005.